sábado, 1 de septiembre de 2012

Kos y la buena compañía...

Estos dos últimos días los he pasado en la isla de Kos en compañía de la pareja de italianos (Stefano y Elena) que conocì en Tilos. Solo os digo que nos hemos reido mucho juntos.



Es una isla grande; vale la pena coger moto o coche ya que hasta el otro lado son 50 km.
Os recomendamos las playas; la de Agios Stefanos ya que puedes ir nadando a un isla que hay en el centro de la bahía y ver otros restos bizantinos que hacen el conjunto con los de la playa, sí ,como lo leeis te esta bañando y ves unos restos en la orilla que eran un templo de hace mil años y lo peor de todo es que los turistas lo usan xa buscar sombra.

Por la tarde fuimos Agios Theologios a ver una playa que nos dejó si hablar; os adjunto una foto de la espectaculariad de sus vistas.



 Y a ver la puesta de Sol a ZIA, en el interior de la isla junto las ruinas de Askepelio; muy  interesante ver que fue el primer hospital y escula de medicina donde Hipocrates ejerció y dió clases pero contra todo protóstico triunfó ya que al incio de su ejercicio fue un incomprendido por entender,  en contra del resto, que las enfermedades no  las enviaban los dioses .

La capital (también KOS) es una pequeña ciudad de costa con una Castello, unas murallas, una plaza de mercado, una mezquita, muy buenos restaurantes pero  mucha gente turista.

Os dejo con el arbol platanero de dicen que cobijaba a los alumnos del maestro (Hipocrates) cuando éste les daba clase:


miércoles, 29 de agosto de 2012

"la Gran Guerra"; Nysiros


Cuenta la mitología que el dios Poseidon fue el encargado de echar del Egeo al Gigante Polybotes, en la Gran Guerra entre dioses y gigantes, hace ya muchos muchos añitos. Tras un primer encuentro Poseidón hirió al gigante pero éste aún tuvo fueras para arrastrarse por todo el mar hasta la isla de Kos. El dios lo encontró y arrancó un trozo de esa isla y de un "diosazo" (que es más que empujón) sepultó al girante bajo el mar, y bajo ese pedazo de tierra que ahora es Nysiros. 


Pero ahí viene lo bueno, el gigante sigue vivo bajo la tierra y de ahí el volcán de la isla y cuentan que cuando explosiona es porque el gigante, bajo tierra,  grita y gime estrepitosamente.

Desde ayer al mediodía estoy en Nysiros y me he paseado por ella escuchando el sonido del viento en el mar, tal que la Guerra entre dioses y gigantes siguiera en la actualidad.
Es digno de destacar  la llegada del ferry a la isla con un fuerza 8 befourt, atracar en el pequiñisimo puerto y con los motores en marcha y sin poder bajar totalmente la plataforma de popa, por golpear con el muelle de forma peligrosima, bajamos los turistas, los paquetes, las motos, todo en volandas (literalmente) entre marinos que gritaban, capitanes y segundos muy nerviosos y los que esperaban para subir  desde el muelle que alucinaba  con la escena. Realmente como se nota que este pais está hecho de marinos; a mi me dió miedo bajar de este barco y pánico haber estado al mando del ferry entrando en el puerto.

Pero bueno, más alla de eso, es una isla impresionante, otra más si; me repito, lo se, pero es que van a mejor...  Es muy montañosa o sea que hay que coger moto si no quieres morir joven y tampoco es de grandes playas pero si de espectaculares vistas en sus pueblos altos y escarpados caminos que te acercan hasta el mar y  es un pecado no recorrer mientras las chicharras tocan su canción.

El pueblo de Pali tiene, al final del paseo, una de sus mejores playa de arena negra, además de un puertito precioso. La capital Mandraki es para perderse aquí y no salir nunca... además de porque las calles son tan estrechas y tan abigarradas que necesitas un "tom tom" para salir de aquí.  
Por lo altos los pueblitos de Emborios y de Nikea (la placita central) que estan en los márgenes del  Volcán (que es un cráter enorme y el volcan es subterraneo)  que creó la isla.  Muy recomendable levantarse pronto, desafiar el vendaval que soplaba hoy, y subir en moto allí arriba a las ocho, bajar al crater de arena blanca, sentir que tus sandalias se calientan porque el suelo lo está, ver las fumarolas y acercarte y ver rocas de colores. 

Y, como en todas, buscar la tabernita y dejarte aconsejar por los que la llevan y probar la ensalada nysiros, la melensana y las croquetas de verduras.

ahh y la puesta de sol que te sorprende en la carretera, te paras y la disfrutas lentamente y con cariño.

Hoy s quiero más, si cabe. Un beso.



Entre cuento y reflexión: las islas.



Muchas veces he escrito sobre  islas. Y es, creo, porque de pequeña pensaba que las islas flotaban en el mar, que no estabn unidas a tierra.  Que se podían despegar como cuando hacías una circunferencia en la arena humeda, vaciabas la que sobraba del borde y con mucho cuidado la despegabas resultando una plancha redonda de unos dos centrímetros de grosor de la que decías ser una galleta grande o un pastel de cumpleaños al que le faltan las velas.



También pensaba que se movían cada día un poquito empujadas por las olas que llegaban a sus playas pero muy lentamente, a paso de tortuga y sólo durante el día; así se explica que las olas que llegan por la noche sean más suaves y tiernas como pequeños susurros que cadauno escucha en un sentido diferente.
Y, como cuando una intercambia cromos, ese lento  y secreto movimiento haría que, algún día cuando fuera anciana, las islas del fondo del mediterraneo estarían aquí delante y las hoy más cercanas a nosotros en su lugar; así, por el mismo arte de magia que hizo que se separan los continentes.

Ahora me gusta pensar que una se  sube a una isla y, lejos de sentir aislamiento, sale de viaje por ahi sin notar el movimiento diario, sin darse cuenta de que anda y cambia de lugar pero se baja antes de que todo ese gran arte de magia, por las carreteras marinas, llegue a destino,  y por eso ni siquiera percibe que ya no está en el mismo lugar que cuando se subió.

Una vez leí una novela sobre la isla de Pascua y como, apesar de ser la isla más aislada del planeta, se habían encontrado plantas y semillas de otros continentes que llegaron alli volando o por el mar, con ese movimiento que le llaman corrientes. Y apesar de ello, es impresionante saber que en su lengua autóctona
a la montaña que hay en el centro de la isla, desde donde se observa la perfecta cincunferencia azul que divide el cielo del mar, le llamen "el ombligo del mundo"; y algo de razón tenían. 




martes, 28 de agosto de 2012

"El gato no tiene quien le escriba"


Tilos es una isla maravillosa xa practicar el arte de bajarse del mundo y dejar que, por unos dias, éste siga sin una. 


Pasear, ver el mar desde sus senderos  y desde los bancos de la playa, sentarse en la plaza de Levadia (mas alla del puerto) y ver pasar a los cuatro turistas y los dos lugareños, comer en una taberna y reirse con el que la mujer del tabernero a la que le dices "que buenos son los zuchinis que me has hecho" y ella te contesta "si, hace mucho calor". He pasado dos dias allí y, apesar de que hubo algun momento raro, una dice cuando se va "uff, qué bien he estado aquí, Tilos,ahi estas para cuando te necesite".

Ayer pensé quedarme hasta el jueves pero por la tarde conocí a Stefano y a Elena, una pareja de italianos, de camino a Patmos  y acabamos cenando y compartiendo unas risas que hicieron venir al tabernero y a sus amigos a sentarse con nosotros hasta casi la una de la mañana. Ellos en griego, el tabernero en ingles, ellos en italiano y yo en todo lo que podía .

Los conocí en el paseo de la playa mientras ellos hacian una foto a un gato postrado sobre un muelle de cemento mirando hacia el infinito mar azul de Tilos. La escena era tan bonita que imposible no pararte y empezar a imaginar a qué o a quién esperaba ese gato y cual era su historia. Me recordó  al cuento del "coronel no tiene quien le escriba" . de GGM.

Stefano hacia la foto tirando en el suelo, Elena le hacía la foto al perfil de la cara de Stefano (arrugando el ceño)  y yo me acerqué, los vi  y a medida que los turistas ingleses pasaban parloteando en alto yo les pedía siencio simulando ser un mino de esos que a las tantas de la  mañana piden silencio en la plaza de Sol de Gracia.   Cinco fotos despues se giraron y me vieron haciendo de mimo con un pareo y en bañador y nos echamos a reir y el resto ya lo explicado.


Los tres hemos dejado hoy Tilos; ellos hacia Patmos y yo hacia Nisiros; veamos si el cruce de ferries nos permite volver a vernos a final de semana.


Cuentito: Erase una vez un gato que cada tarde a las seis,cuando bajaba el sol en la playa, se echaba sobre el muelle y pasa las horas  mirarando el mar mientras cae la luz y espera que ...





domingo, 26 de agosto de 2012

Tilos

No eran ni las once que desembarcaba en la isla de Tilos.¡¡¡¡¡¡ Es impresionante !!!!!

Como el año pasado me pasó en Koufonissia en el bar de delante del puerto, tras irse todos los turistas del barco, me he tomado un café y tras las miradas/sonrisas de rigor me han recomendado un sitio para dormir; un hotelito genial a unos 200 metros de la playa. Lo llevan Petrus (el farmaceutico) y su mujer y me he instalado rápidamente. Este es uno de esos sitos en los que el reloj parace haber perdido las pilas y no haber más en toda la isla y  directamente vegetas entre la playa y las tavernitas de la zona.

Tras el baño y la siesta de rigor, esta tarde me he ido con Petrus y su  mujer al otro lado de la isla a un monasterio oxtodoxo cerrado pero que puedes visitar y con unas vistas  preciosas del mar. Hemos cogido higos, hemos merendado y luego a ver la puesta sol desde un puerto al otro extremo con unos amigos suyos...que solo hablaban griego o sea que simplemente me fijaba en sus facciones y su expresión facial.

Suena genial verdad ?? pues lo es !! .... pero ahora tengo un momento de esos  y os dejo ya, me voy a playa a ver qué dice el mar. Os dejo con un foto para que os divirtáis y  a ver si me comentais....

Os quiero, un beso, hoy más zanzara que nunca.

 


sábado, 25 de agosto de 2012

"los capitanes" de Symi.

Symi es una islita preciosa tomada por barcos grandes y yates.  

Llegué ayer a media tarde y me encontré con una bahía donde en su parte estrecha hay un maravillos puerto de barquitas y barquitos  de pesca (estilo Ciutadella) de todos los tamaños y colores. Lástima que la parte de los muelles del exterior no se quepa de barcazos blancos la´mayoría (aunque un par negros con cristales en negro que bien me recuerdan a los malotes, de una película) y tripulaciones con el mismo polo blanco .... que, por tamaño, podrían confundirse con ferries de largo recorrido.

Pues bien, la dicha del atraque en el puerto de Giolos (la capital de la isla) se les acaba a las 9:30 a.m. que el personal del puerto les pitan, les gritan y, creo que incluso alguno de ellos deben haber caminado estrepitosamente  por cubierta para despertar a su dormida tripulación, para que abandonen el puerto  ya que se acercan los ferries proceden de las otras islas con los turistas de  día de que se nutre la isla.
Mientras hacia cola en la panadería he observado la escena de las tripulaciones de uniforme recibiendo las amarras de dichos barcos y hacer maniobras, con mucho cuidado, para salir por la bahía en riguroso orden de fila. Ha sido tan alucinante ver cómo que precisión lo hacían, desde tierra les gritaban en griego y en los barcos cada uno en su idioma,  que la zanzara se ha que quedado a observar la escena cual si se estuvieran dando la voz de alarma por tsunami o tornado o aumento de "prima de riesgo"... cada uno que elija.
Y sí, a las diez entra el primer ferry y  las once uno enorme de Atenas y literalmente se cierran la bocana de la bahía de manera que las barquitas del fondo (las de pescadores, los actuales capitanes de la isla) deben hacer un zig zag perfecto entres sus proas. Digo yo que los que en su día fueron capitanes, y dieron nombre  a la isla, deben enorgullecerse, desde el olimpo de los marinos y hombres buenos de mar, de haberla surcado  únicamente con la observación de las estrellas y rezando por tener siempre vientos propicios.  Me ha parecido recibir, y enviaada por ellos, algo de brisa pòr mi espalda...


Pues bien, cerrado este despertar en el mundo de los barcos de los champions,  la isla es de las montañosas y complicadas de moverse por ellas pero el puerto de Gialos tiene el pueblo (Horio) a tan solo unos quinientos escalones montaña arriba mientras, entre respiración y "desfibrilador" vas  disfrutando de las "casas de los capitanes " (ver cuentito posterior) y de sus colores y de sus bugambilias y paisajes alucinantes y cuando llegas allí te pierdes irremediablemente por unas calles estrechas y empedradas que te desorientan totalmente pero simpre hay alguien para preguntar y siempre aplicas el universal lenguaje de manos para llegar a la parada de bus y directa  a la playa de Pedi que es pueblito con un puerto y allí, entre las barcas, te bañas y disfrutas de fondos con poseidonia y todo tipo de peces.

Paz, olas abrazando amorosamente la orilla y sol de verano en la isla de las casas de los capitanes.



Os quiero, un beso.

(mañana prontito a Tilos... la isla de la "tranquilidad" ...)

Cuento: El Patio de mi casa no es particular.

John  y Cathy disfrutan viendo las caras de sus amigos y vecinos de Frankfurt cuando les dicen que en su casa de Symi cocinan, ven la tele, juegan a cartas e incluso  echan la siesta con las ventanas y la puerta completamente abiertas .
Sonríen disimuladamente cuando una cara, que pretende ser discreta  para no ser vista sin dudar que apoyarse en el alfeizar de la ventana es todo menos invisible, les aparece en cualquier momento del día mirando hacia el interior; suelen ser turistas de día de Rodas o de Tilos.
Y es que lo entienden sobremanera; ellos también lo hicieron y lo continúan haciendo  si no tuvieran la casa allí. ¡ y qué casa! Les  dicen las visitas europeas cuando llegan.

En Symi las casas son de dos pisos, cuatro ventanas (dos por planta), de colores suaves pero no blancas con en otras islas; allí el blanco lo dejan para los ribetes de las cornisas, cenefas, frisos y marcos de las puertas. En esa isla a las casas se las llama “las casas de los capitanes” ya muchos de ellos se mandaron construir allí sus viviendas con los beneficios de sus viajes; no en vano aquí se vivió de una larga tradición de constructores  de barcos y de exportadores de esponjas marinas.
Ya no hay capitanes de aquellos, supongo que los debe haber de otro tipo, pero quedan la casas y esa manera de construirlas y decorarlas.

La  suya mantiene la fachada de la mayoría de ellas; amarilla, con los ribetes  y filos en blanco, sus dos  pisos y las ventanas grandes y  puerta principal de doble hoja tras subir dos escalones desde la calzada. El interior es totalmente diáfano (salvo el baño claro está) de manera que una escalera  del centro de la vivienda permite el acceso a la planta superior y sólo unos biombos  insinúan la intimidad del dormitorio. En la planta inferior la cocina a la vista de todos y la gran mesa rectangular donde reciben a las visitas, que no son muchas y no piensan hacer nada para que eso cambie.
Todo es tan libre y espacioso que los gatos forman parte de su vida entrando desde la calzada y saliendo por la ventana lateral de  la planta inferior. A veces, de noche, alguno de ellos ataja por la vivienda y dos ojos brillantes miran en la oscuridad a la pareja mientras duerme tras el biombo.
Y más allá de las ventanas la calzada que bordea el puerto de Gilos, el muelle, la bahía y el mar.
-          ¿ Y por qué Symi? Les preguntan y ellos ríen al unísono.
-          Symi nos escogió, contesta John
De camino a Tilos John tuvo un accidente en el ferry, al salir a la terraza de cubierta, y se mareó  ya que se había fracturado un dedo del pié. Cathy optó por bajarlo en la primera parada y esa era Symi.  Conocieron a Katerinass que estaban en el muelle esperando a alguien para alquilar una habitación y, claro esta, pasaron un semana en su casa.
Cuando dos años más tarde la empresa de John cerró decidieron ir a la isla a pasar un tiempo y Katerinass les ofreció su casa en venta; ella partía a vivir a la capital. 
Y ya está, así fue la elección de isla o mejor dicho a iniciativa de la propia isla.
Hoy tienen tomates rellenos al horno, dolmatia y pulpo a la brasa; vienen unos amigos a cenar. Mientras los hacen se abstraen de las cabezas que se giran desde la calle. Únicamente están atentos a la vista del fondo de su ilimitado patio delantero;  la media luna en creciente que enmarca la bahía y el mar.